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Verum aut falsum

Mucho antes de que existiera el WhatsApp o el Telegram, por las noches, antes de dormir y durante el tiempo que duró el cortejo, Inma solía enviarle a Llibert un mensajito al móvil: un simple SMS. -¿Qué haces, guapo? La pregunta le parecía a Llibert curiosa  – y, en ocasiones, extrañamente incómoda – , pues no estaba acostumbrado a dar información sobre su cotidianidad y, mucho menos, a recibir mensajitos de una hermosa y entusiasmada chica a la medianoche. Ciertamente, la neblina aumenta con el frío y la humedad de la noche. Pese a la sorpresiva pregunta, Llibert no se petrificaba. Su hipotálamo era el que se despertaba y deleitaba con aquellas palabras y, entonces, se activaba un misterioso deseo cuando pensaba en ella (sí, un apetito por saberle: ¡descubrirle mediante el juego!). Llibert no se resistía ante esa suculenta sensación que le revoloteaba  – aleteaba – . Lo extraño era que, al responder el mensaje, él no reaccionaba con un ímpetu neardentálico. Por el co...

Besugos (seis) o de origen incierto

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-No me apetece oírlo. -Aquí estoy, pero no debí haber venido… -Quizá sea mejor oírlo más tarde que ahora. -Todavía es ahora; mañana es tarde. -Aquí estoy, de tarde, pero ahora. -Ahora, tardíamente, no me apetece decirlo. -Ya no entiendo. -Ni yo.

αἰών | aeon | invisibĭlis

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-Aquella vez no entendí lo que vi: me cegó su belleza. -Las mujeres hermosas son invisibles, pero, si las ves realmente, el eón te atrapa.

ruptūra | dividendus

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-Ya llegó... -¿Quién? -Nuestra ruptura. -¿Qué significa eso? -Técnicamente, es un reajuste unilateral de dividendos amorosos entre tú y yo.

Lectio nocte

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Me lees a escondidas -como ahora- y agazapas tus sentires puros frente a mis palabras... Pues sabes que es inevitable no amarlas en tu alma.

σεισμός | seismós

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Después de la euforia, quizá, sea un buen momento de levantar el puño y guardar silencio... Entre los escombros estamos y falta poco para rescatarnos: estemos atentos a los susurros. El encuentro aguarda nervioso. Aún tenemos vida y deseo por fundirnos en ese abrazo sempiterno y amoroso.

Pulchritudinem tuam

Sonríele y deja germinar la palabra que brota cuando la miras diario. No detengas su gestación. Pronto sabrás que es imposible no quererle.