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Pulchritudinem tuam

Sonríele y deja germinar la palabra que brota cuando la miras diario. No detengas su gestación. Pronto sabrás que es imposible no quererle.

Qahwah Tlacotl 1.0

Javier tiene la intrépida y turbulenta habilidad para hacer preguntas sísmicas -obvio, por Telegram -. Hace más de un mes, él me hizo una de las preguntas que más he tardado en responder: ¿cuáles son tus diez canciones favoritas de Café Tacvba (#CT)? ¡Sismo! ¡Vaya pedazo de pregunta! Me (#RE)tumbó. Desde entonces, la pregunta no me ha abandonado; por el contrario, la interrogante me ha obligado a sumergirme -día tras día- deliciosa e incisivamente en el mar discográfico de los tacubos. Llevo varias semanas escuchando meticulosamente cada uno de los discos. El resultado ha sido casi nulo: parece imposible encontrar ese canon. En primera instancia, todas las canciones resultan imprescindibles. ¿Por qué he tardado tanto en contestar? Porque en las noches por ese camino algo extraño puede pasar, porque tú sientes cómo te oprimen esos sentimientos , porque yo le di mi amor en un concierto del Atóxico , porque en la noche me voy a ahogar debajo del mar con grandes fantasmas , porque ...

Scribĕre et legĕre

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Escribo -y, quizá, leo- para cometer el delito de recordar que sigues a mi lado en esa constelación lingüística que aún no he borrado.

La Crisis en la Bolsa de Valores

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(Foto de Gilmar Ayala ) Jordi no podía dormir a pesar del lapidario cansancio y la depresión asfixiante que sufría por la mala suerte. Cuatro meses y treinta días de caos no eran suficientes para que sus ojos se cerraran delicada y dulcemente. Aquella noche la situación se repetiría: J y el insomnio de la mano. Las luces radiantes –casi solares– de los vecinos plagaban la habitación del nostálgico y depresivo joven de 25 años. Sencillamente la luz por la noche le producía asco, náusea y un sonido metálico(permanente)incesante -casi ácido- y chillante en los oídos. Por dentro –y a manera de rezo– suplicaba e imploraba que apagarán las luces... Como era de esperarse, su dios estaba de vacaciones. Sencillamente la noche empató con el amanecer y las obscenas luces nunca desaparecieron. De mañana, cuando el día comenzaba a entibiar, Mercé , sin pedir permiso, entró al cuarto y prendió las luces –casi de neón–. Ella lucía espectacular y despampanante. Un metro setenta y cinco centímetros d...

Besugos (Cinco) o Laurel de Mar

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(Foto de Eduardo "Edo" G. Tamayo ) Ella, antes de salir de casa, con nostalgia miró/acarició/olió/sonrió -todo al mismo tiempo- el fragante laurel de la mesita que estaba acompañado por el inmenso cuadro del Mar Mediterráneo que ornamentaban la entrada/salida principal de casa. Aquel momento -siempre- le quitaba a la memoria preciadas neuronas de corto plazo. Ella, aunque lo sabía, se dejaba llevar por ese encantador instante de placer y pérdida. El precio que debía pagar era poco comparado con la cálida/trémula/sublime delicia que recorría sobre su cuello y pecho agitado cada vez que le venía el recuerdo de aquellas manos, de aquellas palabras, de aquella fuerza, de aquel empuje, de aquellos humores, de aquellas respiraciones entrecortadas, de aquel ayer. Olvidar el paraguas/el lápiz labial/el libro del momento/la dirección/la botella con agua no significaba nada frente a lo que experimentaba ante el laurel y el mar... Salió a la calle. Barcelona estaba húmeda. La ciudad com...

ἀνώνυμος (Sin nombre I)

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(Foto de Eduardo "Edo" G. Tamayo ) Un efecto esencial de la elegancia es ocultar sus medios. Honoré de Balzac Hace más de un mes y medio (para ser exacto el domingo 4 de marzo de 2007) publiqué en este blog un post con el título Extancāre . Como es habitual en cada publicación, hubo varios comentarios y, por consiguiente, los contesté todos con el agrado y gusto de siempre. No obstante, esta ocasión no fue tan cotidiana ni tan normal como otras veces. Un comentario anónimo generó un diálogo bastante interesante, el cual he decidido compartir íntegra y literalmente a manera de homenaje para todos aquellos que han dejado un comentario (con o sin nombre). Espero disfruten leyendo el diálogo tanto como yo al escribirlo. Anónimo dijo... La ciudad de México con toda esa movilidad y esa locura que la caracteriza y la llena de vida... Nunca duerme, vive tanto de noche como de día. Verla de lejos, desde cualquier perspectiva, representa añorarla. Quejas y malestares cuando se vive a...

Besugos (Cuatro) o Coriandrum

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Para Pablo J. Ruiz Abrín Contaré la anécdota tal cual, es decir, de la misma forma como me la han narrado hoy por la tarde. Dicen, cuentan, relatan que un famoso y reconocidísimo escritor español, el Sr. "X", se quedó profunda y placenteramente dormido en pleno estrado mientras otro escritor y amigo, el Sr. "Y", igualmente reconocido impartía una magistral e importantísima conferencia. Ante tal detalle, todos en el auditorio se quedaron perplejos y completamente asombrados. No podían creer que semejante hombre de letras, se hubiera quedado dormido durante la ponencia de unos de sus mejores amigos y sobre todo de uno de los escritores más importantes de ese entonces. Al terminar la conferencia, los aplausos se hicieron notar y ante tal ruido era obvio que "X" se tuvo que despertar, aunque hay que destacar que lo hizo disimuladamente. Sin embargo, ante lo evidente, siempre es muy difícil de escapar, así que nunca falta el desgraciado que quiere poner en evid...