Entradas

Lo sabía todo

En los momentos más críticos de nuestro soberbio transcurrir por la vida, muchas veces formulamos al aire preguntas –que parecen y no lo son– estúpidas –como si quisiéramos que todos nos escuchasen, cuando sabemos intrínsecamente que Ella es la indicada para respondernos–. Por estupidez o imbecilidad o idiotez –o las tres al mismo tiempo–, no se lo inquirimos a nadie –y a Ella tampoco le preguntamos–. Dejamos sin alterarnos que las preguntas fluyan y se vayan como dejamos que los días y las noches pasen –no hay ser que las detenga: huyen–. Las interrogantes –con sus múltiples y posibles respuestas– se disipan y nosotros, tierna e inocentemente, creemos que no volverán, que no afectarán nuestra vida si quedan sin respuesta, sin fin, sin razón… Mentira. Regresan. Regresan cuando menos lo esperas. Están de vuelta en el momento más inoportuno y en ese instante ya es muy tarde para que Ella nos dé la solución... Y sabes, por arrepentimiento, que ella siempre supo la verdad… Mother .

Ausente

En esta semana, he recibido más imeiles personales que cadenas absurdas que escupen maldiciones y dichas, que millonarias promociones del selecciones, que panfletos y trípticos de adivinación entregados “misteriosa y esotéricamente” en los altos y en las esquinas de esta peje-suidá , que virus encriptados en correos de nadie. No cabe duda un meil personal siempre llena la boca con una sonrisa coqueta. Hoy, por la mañana, me pasé leyendo cada una de las correspondencias –y envuelto en una mueca de alegría, no dejaron de sorprenderme–. Todos los correos cibernéticos –sin falta– estaban colmados de supuestos en torno a mi ausencia. Todas las letrillas cuajaban la misma pregunta: ¿Ignoro si vive todavía o dónde está? Algunos pormenores de la ausencia… Estado general (Primera plana) : Sí, vivo y sueño –más de lo permitido por los psiquiatras–. Situación física : 3.6 Kg. de más… Un estilo de vida saludable y mucho mejor que cualquier juniorcillo de la DelValle –excesos, los permitidos por ...

Aviso de ocasión

Del DRAE (Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española) Del Periódico Yo = Gilmar Ayala Los lunes son días de avisos y noticias. Advertencia: el inicio de semana puede ser peligroso si éste viene acompañado del brazo con un extraño aire polar. Desperté porque el frío era abrumador. Ni dudarlo, hoy tendría que ser una mañana de abrigo, chocolate caliente, una pieza de pan y periódico en mano. Revisé el diario. En automático –al contacto de mis dedos con el papel y tinta– llegó a mis neuronas una frase –no textual– de Borges. Él decía que no entendía el porqué la gente revisaba ansiosamente todas las mañanas los diarios, si es inevitable que ahí no encontrará nada nuevo: sólo las mismas notas. La borgiana regla comienza a cuadrar en cuanto comienzo a revisar las hojas del periódico matutino: gobiernos corruptos, partidos políticos en lucha, padrecitos que opinan, guerras sin fin, tiroteos, asaltos, políticos "perfectos", políticos desmentidos, equipos de futbol que gan...

MORFI

Hoy, pensé que, simple y sencillamente, el día trascurriría de forma normal. Pero, cuando uno finca expectativas en algo, siempre la ley de MORFI –ésta es mucho más peligrosa que la de Murphy – tiende a hacer de las suyas y te jode: cambia el curso de tus intereses. Desperté –no muy tarde ni muy cansado, digamos– aliviado y tranquilo, aproximadamente a las 9:35 de la mañana. Mientras mi cuerpo hacía el esfuerzo necesario para levantarse, mis retorcidas cavilaciones innovaban una delicada forma de convencimiento para hacerme creer que el día sería tan corriente como cualquier otro. Logré salir de la cama. Ejercicios de rutina: uno, dos, uno, dos… ¡Qué hueva! Terminé. Parecía ya estar plenamente consciente. Me dirigí al garaje para buscar el diario. Lo recogí. Al momento de levantar el periódico de entre sus conservadoras entrañas salió un librillo –casi cómicomágicomusical –. Tenía por título Vételo Creyendo . Supe –en una acto reflejo– al hojear (¿ojear?) el textillo que el día sería t...

Mi Godot

Estragon: (…) Vayámonos. Vladimir: No podemos. Estragon: ¿Por qué? Vladimir: Esperamos a Godot. Samuel Beckett, «Esperando a Godot» Me tocó esperar a Godot el domingo pasado por la mañana, la tarde y parte de la noche. ¿ Godot ? Godot puede ser cualquier persona. Pero, en este caso –muy particular– fue ella. La verdad no fue gracioso estar ahí –en silencio– esperando. El acto de esperar suele ser muy coqueto los primeros minutos –o, tal vez, en caso extremo la primera media hora–. En este lapso, es cierto, divagas de lo lindo por tus fantasías, sueñas con el qué pasará, con lo bonito que será ese encuentro, con los diálogos perfectos, con el soundtrack que habría de tocarse de fondo si aquello fuese una película romántica, con el cruce de las miradas, con las sonrisas, con lo perfecto que embonarán las manos, con los besos (si hay un poco de suerte y astucia), con los suspiros, con un sinfín de clichés rosas. Y, mientras cabildeas por todas esas imágenes, parece que la espera bien v...

Ermitaños Oníricos

Descubrí una condena a la que inquebrantablemente estamos sometidos durante toda nuestra existencia: soñar. Todos –absolutamente todos– los seres humanos soñamos. No hay persona que escape de esta condena. Ni el más osado intelectual ni el ladrón perfecto ni el reo más sagaz ni el mejor amigo ni la novia ni el taquero de la esquina ni el vendedor de chicles bomba ni el político ni el asceta ni papá ni mamá: nadie está exento. El mundo humano vive condenado al engaño mientras duerme –todos dan por verdadero y único lo que no es–. ¡Tú, él, ella, nosotros, ellos y yo! Duerme y estarás embarrado de un lodo onírico. Soñar es el autoengaño por excelencia. Una condena que parece una droga suave. No obstante, hay personas que no están satisfechos con tener una sola condena… Y, buscan, buscan, buscan la manera de prolongar los síntomas, las sensaciones, el placer del sueño. La solución inmediata a la que llegan es… Soñar despiertos. Comienza el caos: anhelan persistentemente algo cubriéndolo de...

Del kínder al féretro

Hoy por la mañana, mientras me divertía vagando por el ciberespacio -en plena hueva-, fui a toparme con un blog que realmente disfruto mucho: el de El Oreja . Revisando sus posts (o postes) pasados, me encontré uno que cautivó mi atención: Life 101 . En él, El Oreja planteaba -junto con una tal Maggie- que en la escuela deberían (para mí: deben) impartir cursos de la vida o un curso general de la vida. Me parece que habría muchas formas de esquematizar un programa operativo para la planeación didáctica de dicho curso. Propongo mi querido Oreja -y esto a manera de bosquejillo docente- los siguientes aspectos para la impartición de dicha clase: Nombre de la asignatura: Currículum Vitae. Clave: Año de nacimiento (En este caso -tanto para mí como para El Oreja- 1979) . Ciclo lectivo: Desde que naces hasta que mueres (pesadito, ¿no?). Clases por semana: 7 (siete). Horas por semana: 168. Horas prácticas: 168. Plan de estudios: Nuevo Plan 2005 (NP-2005) Propósitos u objetivos generales del c...